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Prueba Volkswagen Polo Sport, más espacio para todo lo que necesitas

El pequeño Volkswagen Polo ha aumentado de tamaño y ahora viene cargado de tecnología para facilitarnos la vida.

Estos días hemos probado al hermano pequeño, pero no por ello menos conocido, del Golf: el Volkswagen Polo. Un coche que se ha ganado a pulso su lugar en el mercado. Aunque no es un super ventas como el buque insignia de la casa alemana, desde 1975 que salió a la venta su primera unidad, tiene un amplio abanico de público que lo prefiere y han hecho que pueda llegar hasta su sexta generación.

Es un coche que ha tenido múltiples acabados y versiones a lo largo del tiempo, algunas curiosas a la vista, como el modelo arlequín, otras con altas capacidades motrices que podían “lijar” sin problemas otros coches del segmento, como el Polo S2000 que participó en rallyes o sus versiones menos preparadas que salen de serie, los GTI.

Ha tenido varios cambios respecto al anterior modelo. Con dichos cambios ha conseguido hacerlo estéticamente mucho más deportivo que antes. Nuestra unidad venía equipada con el acabado Sport y estaba pintada en color Dark Petrol, personalmente los coches no me gustan de colores, prefiero los tonos neutros, pero en esta ocasión, este color me parece no solo acertado, sino que es de los más cómodos de mantener.

 Frontalmente lo que más salta a la vista es su capó más largo y ancho, enfatizado además por las dos líneas horizontales que lo enmarcan. Del emblema, atravesando la parrilla, sale una línea cromada hacia los faros, los cuales han sufrido modificaciones respecto a su modelo anterior.

En el lateral tenemos las llantas de 16” color plata brillante de 10 radios. En la carrocería lo llamativo es el nervio que va delineando todo el coche, desde las aletas delanteras, pasando por todo el lateral, para unirse bajo la luna trasera, en el portón del maletero.

La parte trasera es la menos renovada, aun así, los faros han sido afilados para darle ese toque deportivo a juego con el resto de la carrocería.

Una vez dentro, vemos que es un coche espacioso. Los asientos son cómodos, tapizados en tela a juego con el resto del interior del coche, negro y gris. Hay detalles en cuero, como el freno de mano, la palanca de cambios o el volante. Éste es de tres radios, achatado en su parte inferior, algo que viene siendo habitual en la mayoría de modelos. No me extraña, porque esta forma facilita mucho su manejo.

En el apartado de tecnología encontramos una pantalla táctil de 8” con sistema de navegación incluido. Desde aquí podremos manejar, no solo las llamadas, la radio, el sistema de sonido y el gps, sino que contando con al menos un Android 5.0, podemos manejar aplicaciones como WhatsApp o Spotify y saber el tráfico en tiempo real.

Mención a parte merece un detalle: La carga inductiva. Eso de poner el móvil en el hueco porta objetos y que sin necesidad de líos de cables ni nada, me vaya cargando el teléfono es algo que deberían traer de serie todos los coches.

La parte trasera, aunque es para tres plazas, iremos muy justos si las llenamos, en un trayecto corto no tendréis problemas, pero si son personas adultas en un viaje largo, puede ser un poco incómodo.

Sin embargo, en lo que no se queda corto es en la capacidad del maletero. Teniendo en cuenta que a simple vista parece bastante justo, entra una compra grande sin tener que jugar al Tetris para ello.

La motorización que hemos probado era un 1.6 TDI 95 CV manual de 5 velocidades con el acabado Sport. Pensábamos que iba a ser un poco cepo, pero ha respondido mejor de lo esperado.

Lo primero a destacar es su bajísimo consumo. Durante la semana que lo hemos podido disfrutar, el Volkswagen Polo Sport nos ha dado un consumo de 5 litros de media, eso, teniendo en cuenta que ha sido un consumo mixto con mas o menos, 60 carretera-40 ciudad, es una maravilla.

Tiene buen comportamiento tanto en ciudad como en carretera, aunque lógicamente, este Polo es un coche de ciudad. No por ello tiene mal paso por curva ni mala aceleración, al contario. Algunos pensareis, pero si no llega a 100 CV y tenéis razón, pero creo que cuando digo que no tiene mala aceleración, no lo estaréis comparando con un GTI, sino con uno de segmento y motorización similar.

Para que solo nos tengamos que preocupar de conducir, este Polo trae de serie, además, sensor de lluvia y luces (ojalá lo trajeran todos de serie), sistema de detección de peatones, detector de fatiga, control de arranque en pendiente y Front Assist (frenada de emergencia en ciudad) entre otros.

Resumiendo, ha sido un coche que nos ha gustado mucho y qué con esta motorización, tendríamos muy en cuenta a la hora de comprarnos si nos moviéramos bastante por ciudad. Es cómodo, práctico, con buen maletero y con un diseño muy deportivo. Porque no es necesario renunciar a lo bonito para ser eficiente, échale un ojo a este polo si estás pensando en cambiar de coche.