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Prueba Skoda Fabia Style 1.0 TSI

El Skoda Fabia es un compacto muy sensato y racional.

El Skoda Fabia es después del Octavia el modelo más antiguo en producción de la marca checa. Las primeras unidades vieron la luz en el año 2000, desde entonces hasta la actualidad, solo hay tres generaciones. Si bien es cierto que, con cada una de ellas, se han cambiado muchos elementos, su estética sin duda, ha sido la gran ganadora de estos avances.

Lo más destacable sin duda, su parte delantera. Ya no es un coche del montón, ahora tiene unas líneas llamativas, desde sus cuatro nervios del capó, hasta su gran parilla negra delineada con un cromado, nos recuerda a un coche con identidad propia. Franqueando esa parrilla tenemos unos afilados faros LED de cuya parte superior exterior surge un nervio que, pasando por todo el lateral, se une con el faro trasero.

En el lateral podemos apreciar mejor el llamado Color Concept, significa que el coche tiene dos tonos, en este modelo en concreto la mayoría de la carrocería era Azul Energy que combinaba a la perfección con el plata brillante metalizado del techo, alerón trasero, vigas delanteras y tapas de los retrovisores. Si a eso le añadimos unas llantas Vigo de 16”, tenemos un coche con una estética poco vista. La parte trasera es sobria, pero no por ello menos bonita, tiene tres nervios en el portón que le dan un aire deportivo al conjunto.

La parte interior tiene espacio de sobra para cuatro ocupantes, si queremos meter un quinto adulto y hacer un viaje largo, puede ser un poco justo. Los asientos son confortables, de tela en tres colores con diferente escala de grises, el color que mejor disimula el paso del tiempo por cierto. En el salpicadero tiene inserciones imitación al aluminio cepillado, el resto es todo negro, con la salvedad del techo, que es gris claro. El volante el de tres radios, de tamaño perfecto. El mayor hueco del salpicadero, se lo lleva su sistema de navegación Amundsen, con su pantalla de 6.5 cm que incorpora entre otras funciones: bluetooth, sistema de audio Skoda Surround, gps y toma de entrada usb.

El maletero está muy aprovechado, se puede cargar hasta el último recoveco, y al tener un portón grande, nos va a facilitar la tarea de carga y descarga.

Este Skoda Fabia viene con un motor 1.0 TSI de 110 cv y cambio DSG de 7 velocidades. Con este motor puedes moverte de sobra. El único pero, es que a mi parecer funcionaba mejor con el cambio de 6 velocidades anterior, ya que al tener 7 es más elástico en aceleración y pierde un poco de punta. Por lo demás no tendrás problemas en adelantar, cambiar de carril o cambiar de ritmo, según lo requiera la conducción. Al llevar unas llantas 16 y ser un coche no muy grande, es bastante estable en el paso por curva, algo que siempre es de agradecer.

Cuenta con bastantes sistemas de seguridad y extras, que harán que no tengamos que quitar la vista de la carretera, como el control de crucero adaptativo, sensor de luces y lluvia, detector de fatiga, asistente de arranque en pendiente y alguno que se me olvida. A la hora de aparcar nos facilita de nuevo la tarea al incorporar sensores y cámaras traseras y delanteras.

Skoda, como con todo el resto de modelos, se ha puesto las pilas, hace un par de años dieron un gran salto cualitativo y desde entonces siguen en ascensión. Por unos 18.000 € tienes un coche repleto de extras, con una motorización muy maja y suficiente espacio para poder ser un coche donde viajan habitualmente 4 personas con sus equipajes.

Bajo mi punto de vista, solo marcas premiun pueden ser superiores en calidad y diseño, pero por supuesto también, superior en precio y no poco.

Así que si estás pensando en adquirir o renovar el coche y no conoces el Fabia, date una vuelta por un concesionario a ver uno y ya verás como te llevas una grata sorpresa.