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Prueba Peugeot 308 GTI, una fiera compacta

Hemos puesto a prueba uno de los Peugeot más deportivos del momento, el 308 GTI.

Todas las marcas tienen esos coches que estás deseando probar, pues este era uno de ellos, de los que tienes la fecha marcada en rojo en el calendario. Este francés no se deja ver mucho. Y aunque me dieron varias opiniones muy buenas, siempre me gusta formarme la mía propia.

El Peugeot 308 es un coche cómodo, amplio y muy práctico, si a ellos le sumamos las siglas GTI, añadimos al conjunto mucha potencia y diversión. Por eso motivo, al ir a recogerlo, sabía que me esperaba una semana con muchos kilómetros y mucha diversión por delante.

Exterior.

Por fuera si lo miras de lejos, no tiene muchas diferencias con un Peugeot 308 cualquiera, pero según te acercas, ves que no siempre te puedes fiar de la vista. Tiene un gran estilo deportivo remarcado por sus múltiples detalles del acabado GTI y eso hace que no haga falta arrancarlo para darse cuenta de que es el compacto deportivo de la firma francesa.

El que sale casi siempre en catálogos y demás soportes, suele ser el bitono, rojo delante y negro detrás. En esta ocasión el de prueba era el blanco nacarado, la verdad que me llevé un pequeño chasco, pero luego me di cuenta, que así los detalles GTI destacan mucho más. Frontalmente lo que destaca por encima de todo es su gran calandra vertical en negro brillante con las letras Peugeot en rojo vivo, franqueada a su vez por unos faros full LED. Bajo esta tenemos su parachoques ensanchado con grandes salidas de aire y una terminación roja en la parte inferior.

El lateral trae de nuevo detalles en negro brillante, como son los retrovisores y en rojo vivo el reborde de las siglas GTI. Aunque lo que atrae la mayoría de miradas son sus llantas de aluminio de 19” bitono efecto carbono de 5 radios dobles en forma de hélice, que montan unas gomas 235/35. A través de ellas vemos unas pinzas de freno rojas con las letras “Peugeot Sport” en blanco.

La parte trasera tiene unas líneas muy redondas y sobrias. En esta parte destacamos sus dos salidas de escape y su parte inferior en negro brillante.

Incluso con estos cambios, siempre y cuando no optemos por la pintura bitono, el Peugeot 308 GTI es un coche que puede pasar bastante desapercibido en el día a día.

Interior.

En el interior las diferencias se hacen más evidentes. Con tan solo abrir la puerta, a parte de sus estriberas de aluminio donde se lee, PEUGEOT SPORT, nos acogen unos asientos deportivos tapizados en piel, alcántara y tela con las costuras en rojo vivo, a juego con el acabado negro y rojo de todo el interior, por algo el tema del acabado es Red Line. Claramente marcan las intenciones de este compacto, convertirse en todo un deportivo. Una vez sentados, delante nuestra queda el volante, es de 3 radios, achatado en su parte inferior, en tela microperforada negra, con costuras, siglas y algún detalle también en rojo.

Si nos fijamos detenidamente en el interior vemos que todo está conjuntado al milímetro. Podemos observar como en el tapizado de las puertas, el salpicadero y la palanca de cambios destacan los pespuntes en color rojo, sobre fondo negro.

Aunque no solo ahí se nota la calidad. Hay múltiples detalles que están hechos en acero inoxidable, los pedales, el reposapiés, la palanca de cambios, el asidero de las puertas, la enmarcación de la consola central y el panel del cockpit entre otros.

En este Peugeot 308 GTI nos resulta curioso lo minimalista que es su salpicadero, solo encontramos 6 botones. Prácticamente todo se puede gestionar desde la pantalla multimedia que gobierna el salpicadero.

Algo que ha hecho que nos encante, más todavía, este GTI es su techo panorámico. Esa entrada de luz y calor adicional en los días fríos del invierno, es algo que me encantaría que tuvieran todos los coches que probamos.

En el apartado tecnológico destacamos el Peugeot i-Cockpit, con pantalla táctil capacitiva, que nos ofrece unas prestaciones de conexión a la altura del resto del coche. Este incluye un sistema de navegación 3D en tiempo real. Una mención merece también su sensacional sistema de sonido Pack Hi-fi Denon, que nos permite disfrutar de cualquier tipo de música como si de un equipo de casa se tratase.

Motor y comportamiento.

Este GTI tiene muchas diferencias respecto a sus hermanos de menor potencia. Su tren delantero es seudo-McPherson, 17 mm más ancho. El trasero tiene algo menos de diferencia, solo 10 mm y lleva el travesaño deformable, lo que hace que podamos obtener un rendimiento óptimo.

Bajo el capó tenemos pistones de aluminio forjado, segmentos, tornillos de bielas y bielas reforzadas y el cojinete de estas con revestimiento de polímero. La válvula de descarga del turbo tiene un diseño especifico que permite manejar sus 270 cv y su par de 330 nm sin sobresaltos. Precisamente para poder gestionar ese intenso par, se ha reforzado su caja manual de 6 velocidades. Sus árboles están granallados y sus piñones han sido tratados con una carbonitruración profunda, reforzado así la resistencia. También se ha hecho más corto el puente de la salida de la caja para una mejor aceleración.

Monta un diferencial Torsen que se encarga de proporcionar el par que mejor le viene para una adherencia óptima en curva. La dirección con asistencia eléctrica ha sido diseñada y ajustada para funcionar para funcionar con dicho diferencial. El ESP se puede desconectar del todo, aunque en funcionamiento permite mas deriva en giro que sus hermanos 308.

La suspensión delantera vertical es específica, se ajustó el amortiguador con un tope hidráulico de recuperación para limitar el ruido, se hizo lo mismo con la dureza del muelle, se alargó y endureció el tope de ataque progresivo para intervenir desde el mismo inicio de la compresión. Por ello tiene una conducción muy deportiva, aunque el lado malo es que en los magníficos badenes que hay en las ciudades (muchos sin señalizar) pasa factura.

Todo lo anterior no serviría de nada sino tuviera unos buenos frenos, este GTI monta unos discos delanteros ventilados de 380 mm con estribos sólidos de 4 pistones de 38 y 41 mm de diámetro. En la parte trasera son más pequeños, de 268 mm, pero no por ello menos eficientes.

Todo lo anterior podemos sentirlo cuando activamos el botón mágico: el de Sport. En ese instante, el color de las pantallas cambia de blanco a rojo y como si de una premonición se tratase, al pedal del acelerador le cambia la configuración, dotándole de una sensibilidad ante cualquier roce que hace que se te pongan los nervios a flor de piel.

En el apartado seguridad tampoco han escatimado esfuerzos. Cuenta con el Pack Safety que incluye, alerta cambio involuntario de carril, alerta de atención del conductor, reconocimiento de señales y luces automáticas, y el Pack Side Seguridad con su Park Assist, control de ángulo muerto y VisioPark 1.

Conclusión.

Manejar el 308 GTI es algo que he disfrutado mucho, sobre todo su modo Sport, es más, os tengo que confesar que un 90% de las veces iba en ese modo.

Es un coche muy nervioso, algo que se hecha de menos cada vez más, hoy en día, teniendo en cuenta que la electrónica lo hace casi todo por nosotros. Sin embargo, con este coche he vuelto a encontrar esas sensaciones nerviosas al encarar curvas o darle gas en según que situaciones.

Me he divertido como un niño con juguete nuevo. Todas las mejoras y diferencias que presenta este modelo frente a su hermano sin las letras mágicas GTI, se pueden notar a cada kilómetro sin perder por ellos un ápice de practicidad.

Un coche que aúna la capacidad de hacerte sonreír según te sientas y te vale para ir a comprar, irte de vacaciones, llevarte a la familia o al perro sin problemas de espacio, es un coche 10.

Así que si lo que buscáis es un coche así, no dudéis en probar este magnífico Peugeot 308 GTI.