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Prueba Kawasaki ER-6n

No es lo que parece: la Kawasaki ER-6n es una de las motos más polivalentes del mercado a un precio muy accesible.

Hace ya unos años que hacía prácticas de autoescuela con esta misma moto y mis espectativas con las que afrontaba esta prueba no eran muy alentadoras pero pensé aquello de creer siempre en segundas oportunidades. Y así fue como redescubrí la Kawasaki ER-6n, una naked de 649 cc con la estética característica de los últimos modelos de Kawasaki que me sorprendió gratamente.

Descrita como «moto fácil» de manera sencilla y acertada por un compañero de esta revista, la ER-6n se caracteriza por una maniobrabilidad excelente que ha permitido su uso en muchas autoescuelas, ideal para conductores sin experiencia. Para poder sacar conclusiones coherentes, la ER-6n está hecha para disfrutarla entre el tráfico de la ciudad y moverte por ella de una manera ágil y divertida, con lo que tuvimos que adentrarnos entre el espeso tráfico de Barcelona y comprobar su movilidad. A la hora de callejear, los giros cerrados se hacen muy fáciles gracias a su amplio y recto manillar, lo que tambien ofrece una posición de conducción muy cómoda. Su motor compacto la convierte en una moto no demasiado ancha, y su peso es contenido –204 kg en orden de marcha-, ayudaba a circular entre las bonitas calles que brindaba el céntrico barrio barcelonés de Ciutat Vella.

Los cambios de marchas se suceden sin apenas esfuerzo y encontrar el neutral es realmente sencillo. Mientras tanto, su estética deportiva sin carenados laterales y con su minimalista cúpula daban todo el protagonismo al depósito de 16 litros y a su frontal con su faro ocupando todo el protagonismo y atraía las miradas de los transeuntes con sus colores negro y verde característicos de Kawasaki. Resalta también el muelle del amortiguador, que une al chasis con el basculante y viene en nuestro caso, a romper con un toque verde la hegemonía de color negro.

Pero no es lo que parece, lejos de ser una moto exclusivamente de ciudad, la ER-6n se comporta sobradamente bien fuera de ella. Su motor, de 649 cc con dos cilindros en paralelo y refrigerado por agua, toma protagonismo cuando salimos a la carretera y estiramos su régimen hasta la entrega de esos 72,1 cv de potencia y un par de 64 Nm. Su entrega es progresiva desde un régimen bajo/medio y nos catapultó rápidamente por un tramo con límite de 120 km/h sin despeinarse. Eso sí, su propia fisonomía y la ausencia de cúpula hacen muy incómodo el viaje con el aire golpeando contra el cuerpo y el casco, algo que ocurre con todas las motos naked por las mismas razones comentadas.

Nos dirijimos al pantano de Foix para realizar nuestra sesión de fotos, y tras dejar la autopista y después la N-340, llegamos a un tramo de montaña con muchas curvas. Utilizamos una conducción más deportiva, aplicando frenadas más potentes, marchas más cortas para mantenernos en el régimen de potencia máxima y aplicamos gas de manera más radical. La ER-6n se manejaba como pez en el agua, sin un solo movimiento extraño de su chasis de acero de alta resistencia, con una frenada estable que nos garantizaron sus frenos. Nada menos que un doble disco lobulado semiflotante de 300 mm de doble pistón en la parte delantera y un disco lobulado de 220 mm monopistón atrás, con la seguridad que nos ofrece además el sistema ABS de nuestro modelo de prueba.

Los cambios de dirección eran ágiles y en las curvas enlazadas se convertía en una moto muy divertida. En todo momento nos acompañaba el sonido de su motor, que a medio régimen gana muchos puntos, además de un tímido y dulce petardeo en las reducciones de marchas. También comprobamos que la suspensión es lo suficientemente cómoda cuando el asfalto esta ondulado y bacheado, y lo bastante rígida para mantener una estabilidad adecuada en el paso por curva. Para ello monta una horquilla delantera de 41 mm y un amortiguador lateral con ajuste de precarga del muelle, con el que podríamos ajustar su rigidez.

Tras las fotos en el pueblo más cercano al pantano, Castellet, nos dirigimos hacia la costa para llegar a Sitges, donde encontraríamos otra localización preciosa para nuestra sesión de fotos. Ya de nuevo entre la civilización, volvemos a notar entre las piernas el calor que desprende el motor, sobretodo en los semáforos cuando arranca el ventilador del radiador. Pero no fue suficiente para quitarnos las ganas de seguir disfrutando de la experiencia, y llegamos a nuestro destino. El cuadro digital, de muy fácil lectura, nos indicaba que habíamos gastado ya medio depósito. La carretera de curvas había hecho mella en nuestra media de consumo, que oscilaba los 3,5 – 4 l/100 km mientras circulábamos tranquilamente por la N-340 y después, lógicamente, se disparó.

Finalizado el trabajo fotográfico, volvíamos a casa con algo de dolor de brazos, siempre estirados. Pero con una gran satisfacción de haber redescubierto una moto que a pesar de resultar incómoda a velocidades de autopista, se presenta como un modelo muy polivalente tanto para ciudad como para salidas por la periferia, con un equilibrio ideal para conductores que se inician en motos con una cilindrada media –se puede limitar para el carné A2-, incluso para aquellos que busquen una experiencia en moto sin complicaciones.

La Kawasaki ER-6n está en el mercado por 6225 euros en su versión sin ABS y 6599 euros con ABS, y está disponible en blanco mate/negro metalizado, gris carbón metalizado/negro metalizado, y verde lima metalizado/negro metalizado. Además goza de un extenso catálogo de accesorios oficiales de Kawasaki, como la cúpula (pantalla) ahumada, bolsas, baules, protectores de depósito, tapa de colín, incluso un escape Akrapovic para disfrutar aún más de la experiencia.

Aunque nosotros te recomendamos visitar la web de Kawasaki y comprobar sus ofertas o acercarte a un concesionario oficial, y es que actualmente vienen con un año de seguro gratis, tengas la edad y el carné que tengas.