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Prueba Audi TTS Roadster, deportividad a cielo abierto

 

El Audi TTS Roadster es un coche para disfrutar del cielo abierto.

 

Estamos delante de un roadster con clase, la nueva generación del TT (ya van tres) ha dado un paso adelante en todos los aspectos convertiéndolo en un mini R8. Audi sabe hacer coches con clase y eficientes, y con esta nueva generación, la marca alemana ha puesto toda la carne en el asador para ser el rey a cielo abierto, ¿Lo conseguirá?, vamos a descubrirlo.

 Estética rompedora y deportiva

La línea del primer modelo se nota ligeramente para los más nostálgicos. El nuevo Audi TTS se ofrece para un uso diario siempre y cuando aceptes sus condiciones, asientos bajos y una altura baja. Salir no es incómodo pero no es muy adecuado para personas poco ágiles.

Su imagen nos conquista solo con mirarlo gracias a su diseño agresivo, anguloso y deportivo. El Audi TTS Roadster mantiene las mismas líneas que su hermano coupé pero la ausencia del techo le da un punto interesante. El TTS se diferencia del resto de la gama por unas llantas de mayor tamaño  nuestra unidad llevaba las RS opcionales -, el paragolpes delantero más grande y unas rejillas diferentes más parecidas al RS. La parte trasera se ha modificado y alberga un bonito difusor con cuatro salidas de escape que le dan un sonido especial. Al llevar capota de lona, la zaga es más recta y el maletero no queda tan redondo como en el coupé; para nuestro gusto es más bonito en la versión roadster.

Su interior emana calidad, los asientos tipo ‘baquet’ son preciosos y muy cómodos. Llama la atención el diseño del salpicadero que es verdaderamente minimalista situando la pantalla dentro del cuadro de mandos (Virtual Cockpit) y un volante con un tacto espectacular. Las tomas de aire llevan unas esferas en las cuales puedes modificar los controles del climatizador, sin duda una opción muy llamativa. Otro detalle son los asientos calefectables que en la parte superior (zona del cuello) tienen una rejilla donde expulsan aire caliente.

Sin duda la estrella del conjunto es el Virtual Cockpit, «el cuadro de mandos del futuro». Lo clásico y analógico desaparece y en su lugar se incrusta una pantalla TFT de 12,3 pulgadas donde todo lo tienes a tu alcance en un solo vistazo. El MMI tiene su comando muy a mano con una redonda táctil y unas teclas muy fáciles de usar. La pantalla cambia en función de la opción elegida por el conductor. Mientras en el modo ‘Clásico’ predominan las esferas, el modo ‘Sport’ pone la esfera de las RPM con la velocidad en medio (como el R8). El modo ‘Infotainment’ incorpora funciones adicionales como el sistema de navegación, el teléfono, el Audi Connect y las opciones multimedia. Todas las funciones y servicios se muestran mediante increíbles gráficos en 3D, una opción que no te cansarás de ver y que recomendamos escoger.

También destacaremos el fantástico equipo de audio firmado por Bang & Olufsen, los faros LED, la phone box que permite la carga sin cables, cámara de marcha atrás, control de crucero, suspensión magnética, la tracción Quattro o el cambio S-Tronic, entre otros. Un arsenal de tecnología para el nuevo TTS Roadster.

Como suele ser habitual en las versiones abiertas de modelos coupé, el Audi TT Roadster ha sido reforzado estructuralmente para lograr mantener un nivel de rigidez torsional aceptable. Para ello, se ha reforzado el pilar A, las estriberas, taloneras y demás elementos sensibles. En estos puntos se ha utilizado, además del aluminio, el acero reforzado de alta resistencia.

Ideal para ‘posturear’

A pesar de su carácter marcadamente deportivo, el Audi TTS Roadster vive en otra realidad, la vida del ‘postureo‘ y de presumir de lo que se tiene. Sí, el 95% de los compradores de este modelo lo utilizará para pasearse por su localidad costera preferida, mientras va mirando de lado a lado para ver como los otros van girando la cabeza a su paso. Sin duda es ideal para eso, la gente se fija en él y hasta me atrevo a decir que muchos piensan aquello de ‘mira, ahí va el niño/a de papá’ en el caso de que el conductor sea de apariencia joven.

Pero no solo es ideal para fardar en la localidad costera, sino también por el centro de la gran urbe, donde todavía puedes dar más matices a tu ‘postureo’. No lo vamos a negar, es un coche poco práctico dada su condición de biplaza y descapotable, por lo que es perfecto para aquellos solteros/as que quieran presumir de imagen. Con el Audi TTS ganaran una imagen bonita, un sonido interesante y un estatus elevado.

Y antes que nos lo preguntéis, sí, nosotros comprobamos este ‘postureo’ y, ciertamente, se cumple a raja tabla. Muchos son los que se quedan mirando, sobretodo si haces algo de ruido con los escapes, mientras algunos murmuran en voz baja tu condición de supuesto hijo/a de papá. A quien le guste que hablen de él, éste es su modelo ideal pero, por el contrario, si eres tímido y te gusta pasar desapercibido más vale que mires otras opciones.

Rápido y eficaz

Pero lo que no saben ese 95% de sus compradores es que su dinámica es excepcional y su chasis roza la perfección. Por ciudad se mueve bien y con su tamaño contenido es fácil ir de un sitio a otro. Además, el maletero admite bastante cabida y permite poder hacer la compra o realizar un viaje en pareja sin problemas.

En autovía o autopista es rápido y ágil y los consumos no son para nada elevados, podemos encontrar medias de 7 litros a los 100 km sin ningún problema. Además, el control de crucero nos puede ayudar en nuestro afán de realizar consumos bajos. En este ámbito conducir con la capota cerrada es bastante placentero ya que la rumorosidad es buena y no entra mucho ruido en el interior. Con la capota abierta la cosa cambia, y más te vale ir despeinado, ya que si optas por lo contrario el Audi TTS Roadster se encargará  de desmelenarte.

Pero, sin duda, su terreno favorito (para los que lo usen para conducir de verdad) son las carreteras sinuosas y reviradas. El motor 2.0 TFSI de 310 CV empuja muy bien y en ningún momento parece desfallecer. Los 380 Nm de par se dan a partir de las 1.800 rpm, por lo que su progresión a lo largo del tacómetro es muy lineal y explosiva en el momento que damos gas. De hecho, me atrevería a decir que en una aceleración de 0 a 100 km/h mediante el Launch Control es más explosivo que el Audi RS3, por lo menos en los dos primeros segundos, y eso que el TTS es 6 décimas más lento sobre el papel, parando el crono en 4,9 segundos.

Las curvas se suceden y el cambio automático S-Tronic comulga muy bien con el motor. Eso sí, para tener una respuesta ideal de las marchas es mejor colocar el cambio en manual y jugar con las levas (o con la palanca, en su defecto), así siempre podremos ir con la relación que deseamos sin sorpresas de reducciones innecesarias.

El chasis está muy bien trabajado con refuerzos en distintas zonas para compensar la pérdida del techo respecto a la versión Coupé y mantener la rigidez torsional. Con ello, consigue un paso por curva muy elevado gracias, en parte, a la tracción Quattro que lo mantiene constantemente pegado al suelo. De hecho, en ningún momento se apreció sobreviraje ni subviraje. Si entras pasado en una curva, con un toque de gas el Audi TTS vuelve a colocarse casi sin inmutarse. Quizá peca de una suspensión algo blanda en la sucesión de curvas, pero la verdad es que el efecto rebote o de balanceo es mínimo. La dirección es también muy directa en el modo ‘Dynamic’ y en todo momento sabes lo que estás haciendo. Por el contrario, en modo ‘Efficiency’ ésta se vuelve más suave para ayudar en las maniobras. Los frenos aguantan bien la presión pero, después de probar los Brembo perforados del Seat León Cupra, los del TTS se quedaban algo cortos. Eso sí, el tacto es muy bueno y poco esponjoso.

Y del sonido os diremos lo mismo que con el Audi RS3, en el modo ‘Dynamic’ y con el cambio en ‘S’ es una melodía ronca y en los cambios hacia arriba el ‘petardeo’ es inevitable, por lo que los túneles se convierten en nuestro mejor aliado en este aspecto.

Conclusión

La tercera generación del Audi TT ha dado un salto cualitativo respecto a la segunda generación, la cual pecó por ser algo ‘sosa’. El modelo actual presume de una apariencia más agresiva y deportiva que no deja indiferente a nadie, así como un interior minimalista de gran calidad.

La versión prestacional TTS Roadster ofrece un punto más de deportividad que queda plasmada en una dinámica muy buena pero que, por desgracia, no será aprovechada por la mayoría de sus compradores. Es inevitable que su destino sea el ‘postureo’, aunque en nuestras manos y letras se encuentra el poder por intentar cambiar esta tendencia.

Es un modelo fácil de conducir, que te permite ir muy rápido y seguro, y que vive inmerso en un estatus elevado donde pocos podrán acceder a él. El Audi TTS parte de 63.157 euros, aunque nuestra unidad probada y con los extras que montaba se iba cerca de los 80.000 euros. Por esos precios compite directamente con el Mercedes AMG-SLC 43 (67.175 euros) o el reciente Porsche 718 Boxster (60.371 euros), sin duda un segmento bastante discutido y de gran calidad.