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Prueba Audi R8 V10 Performance

Eficiencia al cuadrado, así puede definirse el Audi R8 V10 Performance.

Estas líneas las escribo no feliz, sino inmensamente feliz. He probado coches divertidos, bonitos, rápidos… Pero nunca, repito, NUNCA había estado tan feliz probando uno.

Hace ya un tiempo por Adictos a la gasolina pasó otro Audi R8, pero cuando le hicieron el restyling en 2019, decidimos que era una buena ocasión para repetir. Aunque tengo que confesar que, aunque solo le hubieran cambiado un logo, nos encantaría ponernos a sus mandos. ¿A quién no?

Esta obra de arte de Audi, porque no se me ocurre un término mejor, es un coche de carreras adaptado para la calle. Un pura sangre con un motor V10 atmosférico y 620 caballos que se desatan desde la primera milésima de segundo que pulsas su botón de arranque rojo, el color más indicado para activar un misil, terrestre en este caso.

Quizás lo que más llama la atención es el número de elementos que comparte con el modelo de competición Audi R8 LMS GT3, y son, nada más y nada menos que el 50% de elementos. Y un 60% con el R8 LMS GT4. Dato bastante interesante, considerando que se trata de un modelo que podemos conducir por las carreteras sin ningún tipo de problema. El de competición de hecho tiene en su haber 4 victorias generales, una de ellas en la prueba de 24 de Nürburgring, algo nada desdeñable teniendo en cuenta como se castiga a los coches en pruebas tan largas.

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Empezamos el año bien fuertes con la prueba el Audi R8. En breve la tendréis publicada en nuestra web. El coche más potente que a pasado por nuestra redacción. Photo: @stiwie_lopez @audispain #audi #audir8 #bestcars #sportcars #nigth #picofthenight #picoftheday

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Pero empecemos por el principio…

Viernes por la mañana. Salgo a la calle y hace una mierda de día gracias a la alerta roja en Madrid por la borrasca Gloria, hay parques cerrados, lluvias de las que dan la vuelta a los paragüas, vientos de hasta 65km/h. Todas las personas que me cruzo van serias, cabizbajas, y yo, con una sonrisa de oreja a oreja como si en vez de este tiempo estuviera tomándome en la playa un mojito. La razón: esta semana toca probar un auténtico cacharro.

Según me dan la llave, voy casi corriendo entre emocionado y curioso a ver qué color y acabados tiene. Allí custodiado por otros Audis está, con su reluciente rojo Misano efecto perla (4.085 €) a juego con sus retrovisores (1.845 €), su alerón y su sideblade, todo en carbono brillante. Las nuevas ópticas de led laser light (4.655 €) y sus llantazas de 20” (delanteras 245/30, traseras 305/30) en color antracita de radios dobles (3.625 €). Atrás intento fijarme en los detalles de la carrocería, como el carbono de su difusor trasero (10.285 € con molduras laterales y faldón delantero incluido) y sus dos pedazo de salidas de escape, pero los ojos se me van a su exquisito motor que va protegido por una cubierta de carbono (4.485 €).

Abro el coche y nada más echar un ojo dentro. En principio me doy cuenta que es todo de cuero negro con costuras blancas (10.810 €), pero cuando me fijo detenidamente veo que está salpicado de aluminio, carbono y piel, todo perfectamente conjuntado. Lega a tal nivel de detalle, que incluso el techo tiene los rombos acolchados cosidos en la piel (3.690 €). Observo y me extraño, tiene cockpit (12,3”), pero carece de la típica pantalla que tienen en el salpicadero hasta los coches sencillos. Esa extrañeza me dura un par de segundos, lo que tardo en sentarme, pulsar el botón rojo de arranque y escuchar esa imponente y ronca melodía que sale de sus dos enormes salidas de escape.

 Sus 1.595 kg se reparten en 4,42 m de largo, 1,94 de ancho y 1,23 de alto, le hacen parecer más un coche de competición que uno de calle. Porque aunque en su ficha técnica, está considerado un coupé, debería haber una categoría superior en los papeles para estos tipos de coches. Y aunque hay discrepancia, según a quien le preguntes, de si es o no un superdeportivo. Desde el minuto uno, no albergaba una sola duda: rotundamente sí.

Para fabricar el Audi space frame (estructura de la carrocería) se combina aluminio y plástico reforzado con fibra de carbono. La artificiosa estructura se compone de perfiles extruidos delante y atrás que tienen como función coordinar las fuerzas exteriores. De este modo se origina una alta rigidez de torsión necesaria para tener una conducción limpia y concisa ante las vibraciones.

Hay tres datos que dicen mucho una vez que hablamos de este Audi R8 Performance Quattro. Sus 620 cv, sus 331 km/h de punta y sus 3,1 segundos de 0 a 100. Esto se logra, entre otras cosas, gracias a su colosal motor gasolina 5.2 V10 atmosférico y sus 40 válvulas de alta resistencia de titanio ultraligero en esta versión, el cual genera 50cv más en comparación con el R8 Coupé V10. Pero también a su 2,65 m de distancia entre ejes, su transmisión deportiva S-Tronic, su tracción total, su doble embrague, sus ejes de aluminio dobles, el estabilizador de fibra de carbono, la nueva configuración de la dirección y la suspensión performance entre otros.

Por supuesto no podía faltar mencionar lo necesario para poder parar semejante despliegue de caballos. Sus frenos cerámicos ventilados y reforzados con fibra de carbono, 380 mm en los delanteros y 356 mm en los traseros, aúnan eficiencia y estilo al ser de color rojo con la leyenda Audi ceramic en blanco.

Todos los datos anteriores se resumen fácil. Conducción increíblemente perfecta. Como os he dicho arriba, la semana de prueba de este coche hubo una borrasca bastante fuerte, pues este coche no se despegaba del suelo, no notabas el aire, ni por curva, ni en mojado, ni a la velocidad máxima de la vía en esas condiciones. No tengo una sola queja de su comportamiento, da igual lo que lo exprimas, donde o como lo hagas, siempre entrega el 100%. Normalmente suelo extenderme bastante en el apartado de conducción, pero en este no es necesario, cualquier maniobra que necesites, la logra sin una especial destreza de su conductor. Logra que tengas la sensación de ir en un auténtico coche de carreras por lo bajo y lo bien recogido que vas en el asiento.

La respuesta que tiene es rapidísima en cualquiera de sus modos, tanto que, en algunos de ellos, según pisas el acelerador, te pega al asiento. Las sensaciones que transmite son brutales. Hemos probado muchos coches, pero como este ninguno.

Mención aparte merece el botón deportivo supremo, el que activa el modo de conducción Performance, con selección de tres modos: Snow, Wet y Dry. Ya puede haber hielo en la carretera que parecerá que vas sobre asfalto normal ya que no pierde nada de tracción ni de nervio y sus movimientos siguen siendo gráciles a la vez que seguros. En ningún momento, ya sea con buenas o malas condiciones del asfalto, notarás una falta de control, eso es algo que solo coches como este consiguen.

Como todos los coches, tienen pegas, el maletero solo cuenta con 112 litros, lo que se resume fácil, tres bolsas de la compra y no de las grandes, los abrigos y poco más. Espacio interior para guardar cosas escaso. Consumo, no apto para todos los bolsillos: ronda los 15 litros. Pero claro, todo esto es algo minimo teniendo en cuenta que hablamos de un portento de coche y que ese “motorcillo” necesita gran parte del espacio.

En este tiempo la gente me ha preguntado mucho: ¿lo tendrías para un uso diario? Mi respuesta siempre ha sido la misma, un sí rotundo. No solo por lo que lo que se siente conduciendo, sino por una cosa que me llamó la atención desde el primero momento. Las sonrisas que sacaba esta obra de ingeniería por donde pasaba. Hasta el punto de dejarlo aparcado, salir del recado que estuvieras haciendo y tener gente haciéndole fotos. Ver las caras de los niños con los ojos como platos y dándote las gracias porque les has abierto el cristal del motor o han podido ver de cerca el interior. Lo malo que todo eso tiene un precio y no es apto para todos los bolsillos, por suerte, soñar con ser el propietario de uno es gratis.

Ahora solo me falta una cosa, quitarme la espinita de conducir esta máquina en su versión Spider, a ver si Audi recoge el guante y podemos enseñarlo pronto.

Galería Audi R8 Performance