Saltar al contenido

Prueba Audi A5 Coupe S-Line 2.0 TFSI 252 CV

Hemos puesto a prueba el Audi A5 Coupe con el motor 2.0 TFSI de 252 CV, la elegancia y la deportividad no están reñidas.

No es la primera vez que probamos un Audi, pero si es la primera vez que probamos un A5, para mí, junto con el A7 los más bonitos de la marca alemana. La primera generación del A5 vio la luz en el 2007, doce años después le toca el turno a la segunda generación. Han pulido las pocas cosas que eran necesarias, un poco la estética, que ahora es más deportiva todavía y por supuesto, la tecnología, que es muy superior a su primera generación.

En el apartado exterior nos encontramos con una línea mucho más deportiva y afilada, sobre todo porque era el SLine, pero no por ello pierde un ápice de elegancia y sofisticación, ni por supuesto de aerodinámica. Sus cuatro nervios del capó y su enorme parrilla Singleframe en negro brillante predicen unas líneas muy agresivas. Si a eso le sumamos los pasos de ruedas mas anchos, sus llantas Rotor 20” de 5 brazos en color titanio mate, el color rojo tango de la carrocería, sus lunas tintadas, los nervios que atraviesan los laterales y la doble salida de escape, este coche sin duda es una apuesta ganadora de estilo deportivo tanto por dentro como por fuera.

Interiormente es más de lo mismo, calidad en los acabados allá por donde mires. Por raro que parezca, apenas encontramos plásticos en el interior. Toda la tapicería es de piel en color gris claro, a juego con el habitáculo del A5 que es negro y gris oscuro. A los asientos la palabra cómodos se le queda corta, hice un viaje a Vigo desde Madrid y al llegar para nada noté los efectos físicos de un viaje largo. Los delanteros tienen memoria, ajuste eléctrico y son calefactables, llevan grabada la S en el respaldo y no solo se regula el apoya cabezas en altura, sino en profundidad.

Las plazas traseras son muy cómodas y espaciosas si viajan 4 personas en el coche. Teniendo en cuenta que es un coupé, el espacio en la parte inferior de los asientos traseros está muy logrado.

Su interior, aunque tiene las lunas traseras oscurecidas, gracias al gran techo corredizo eléctrico de cristal han logrado un gran aporte de luz al habitáculo.

El maletero es bastante grande, 450 litros, más que de sobra para llevar un par de maletas de tamaño grande y alguna bolsa de viaje. La boca de carga es muy cómoda y ancha, eso nos facilita mucho la tarea de llenarlo.

Una vez descrito lo que se ve, vamos a meternos en harina y a desgranar todo lo que encierra bajo ese exterior y ese capó.

Audi ha puesto a dieta el chasis de este A5 y al fabricarlo en acero de alta resistencia ha conseguido bajarle 60 kilos. Si a eso le sumamos que han retrasado el pilar A y el C, desplazando el habitáculo un poco hacia atrás y así poder tener un coeficiente de resistencia aerodinámico de 0,25, gracias a eso han logrado que sea el mejor de su categoría.

El motor también es nuevo, este es un 2.0 TFSI 252 CV con tracción Quattro y con cambio automático S-Tronic de doble embrague. En una conducción normal es un coche que da gusto llevar. Pero en el momento que el modo Dynamic entra en acción, la dirección y la suspensión se endurecen, el pedal del acelerador es mucho mas directo y eficiente y eso señores… Eso ya es una conducción perfecta.

No hay asomo de subviraje, la tracción que tiene en curvas a elevada velocidad no tiene que envidiar nada a deportivos que cuestan el triple. La S Tronic se encarga de exprimir cada marcha hasta las últimas consecuencias. Si a eso le sumamos que, aunque es un 4 cilindros turbo, el sonido que sale de sus escapes es música celestial, este A5 nos hace disfrutar de cada metro recorrido.

Con este motor podremos disfrutar no solo en carretera, sino también en ciudad, tiene una respuesta inmediata, se adapta genial a los cambios de ritmo y lo mejor de todo, cuenta con unos frenos a la altura de semejante despliegue de caballos, que pueden detener el coche en segundos ante el más mínimo contratiempo. De eso se encargan los controles de tracción, estabilidad y bloqueo diferencial controlada por el ABS.

Si nos metemos en el terreno de los consumos, es algo que me sorprendió para bien. En conducción normal y mixta está en torno a los 7 litros, algo de agradecer teniendo en cuenta los precios de la gasolina.

La tecnología es algo que diferencia a esta segunda generación respecto a la primera. Monta el Audi virtual Cockpit, es una pantalla de 12,3” que sustituye al panel de mandos clásicos que montan la mayoría de los vehículos. A eso hay que sumarle la otra pantalla de 8,3” del salpicadero desde la cual podremos manejar el gps, el móvil, el equipo de música y todas las funciones del coche.

En el apartado de seguridad este Audi monta un montón de mejoras también. Los faros Matrix LED, sensor de luces, sensor de lluvia, sensor de cambio de carril, sensor de parking delantero y trasero, control de crucero adaptativo, asistente de aparcamiento automático y un largo etcétera.

Audi nunca decepciona, pero con este A5 se han superado nuevamente, no solo proporciona calidad y deportividad, sino que también es un abanderado en lo que a seguridad y tecnología se refiere.  Las sensaciones que nos da este deportivo es algo que no todos los coches de este segmento son capaces de conseguir. Tiene una perfecta sincronización entre la orden de conducción que te sale de la mente y el hacerlo realidad en el asfalto. Pero no por ello teniendo que renunciar a la comodidad o a no tener un coche que puedas conducir a diario para ir al super, a trabajar o llevar al perro al veterinario.

Sin duda es un coche a tener en cuenta si solo quieres tener un coche en casa pero que te permita usarlo en cualquier circunstancia, ya que tampoco tienes que dejarte el sueldo en gasolina, esto último algo que hay que tener muy en cuenta.

Como única pega, el precio, esta unidad rondaba los 70.000 €, es un dinero que no todo el mundo se puede permitir. Aunque os aseguro que, si os lo compráis, no os vais a arrepentir de uno solo de esos euros.