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Prueba Alfa Romeo Giulia Super 200 CV de purasangre

Con el Alfa Romeo Giulia no te importara gastar litros y litros de gasolina.

En adictos a la gasolina hacía tiempo que queríamos probar otro Alfa Romeo. Eso es porque hacía tiempo que no pasaba uno por nuestras manos y es que a pesar de que hay gente que los italianos no son santo de su devoción, nosotros estamos rendidos a sus exquisitos diseños y a las sensaciones que te produce ir al volante de uno. Por lo que nos alegró sobremanera que saber que el elegido para probar iba a ser el Alfa Romeo Giulia.

En concreto el Giulia Super 2.0 gasolina de 200 caballos. Si, lo sabemos, no el Giulia Quadrifoglio con su motor V6 de 510 cv, pero como dicen los italianos: “piano, piano”. Como anticipo decir que es el coche con los 200 cv mejor aprovechados que hemos probado.

El Giulia era un modelo esperadísimo por los entusiastas de la marca, ya que en cierto modo vino a sustituir al mítico Alfa Romeo 159 que se dejó de fabricar en 2011. Fue presentado en el 105 aniversario de la marca con la idea de que fuera la competencia directa de las berlinas premium del segmento D alemanas, que hasta entonces no tenían casi competencia de otras marcas. Hay dos cosas de la fabricación de este modelo que me han llamado mucho la atención. La primera es que al contrario que se hace siempre, primero vió la luz la versión más deportiva y después vinieron los de menor cilindrada. Y la segunda que solo tardó en desarrollarse dos años y medio, no como la mayoría de modelos que tardan entre cinco y siete.

 Con este lanzamiento Alfa Romeo volvía a recordar el espíritu de sus coches, la emoción, la pasión, el sentimiento alfista y la elegancia que ha acompañado a estos coches desde la fundación de la marca allá por 1910 en Milán.

Decir que a pesar de no ser el más gordo, me he emocionado mucho con su conducción, como digo algunas veces, hay coches que simplemente los pruebas y otros que los pruebas, los disfrutas y te enamoras. Este ha sido el segundo caso.

Este Alfa Romeo Giulia es un 2.0 gasolina de 200 cv. Es un motor longitudinal delantero con tracción trasera. Destaca su buen reparto de pesos con un 50% para cada eje. Cuenta con ejes de transmisión de fibra de carbono y suspensiones multibrazo de aluminio independientes en ambos ejes, ambas cosas para reducir peso y su esquema de suspensión se ha cambiado por el denominado AlfaLink. Su caja automática es de 8 velocidades y la desarrolla ZF, es un cambio muy limpio, preciso y nos permite llevarlo en modo manual si nos apetece.

Su mannettino D.N.A. o lo que es lo mismo, la ruleta selectora de modos de conducción, nos permite tres modos diferentes de conducción:

Advanced Efficiency. En este modo el coche va con una conducción muy suave, una aceleración muy elástica y es el modo mas ahorrador. Es la primera vez que este modo está contemplado en un Alfa Romeo.

Natural, aquí intuimos algo del nervio italiano en la aceleración, pero sigue siendo, en líneas generales, una conducción muy tranquila.

Dynamic. Este modo merece un punto y aparte. Es seleccionar la D y parece que la furia se desata, tiene el característico nervio italiano. Notamos también un manejo mejor en las maniobras y aumenta la sensibilidad de la frenada. Como he dicho arriba, durante todos los días de prueba me ha parecido increíble que el coche solo tenga 200 cv. Porque confieso que transmite muchas y mejores sensaciones que otros con bastante mas potencia.

El consumo ha rondado los 8 litros siendo mixto y llevando la mayoría del tiempo la D (mea culpa) lo que hace que el consumo sea alto superior a otros modos de conducción.

A parte de todo lo anterior, cuenta con mucho equipamiento, como sensores de parking delantero y trasero, cámara trasera, retrovisores eléctricos, sensor de luces y lluvia, avisador de cambio de carril y cruise control entre otros.

Su exterior enamora y mucho. Pintado, como no podía ser de otra manera, en rojo Alfa. En la parte frontal destaca su Trilóbulo, esa parrilla en forma de triangulo invertido tan peculiar de Alfa Romeo que hace que reconozcamos la marca sin siquiera tener que ver sus emblemas. Tiene un aire a los coches que antaño tanto triunfaron en la marca itálica y eso es algo que se echaba de menos en un mundo donde cada vez se parecen más entre si la mayoría de marcas.

En este Giulia las líneas clásicas se funden a la perfección con las deportivas, por ello cuenta con una silueta marcada con nervios en los cuatro costados, faros muy perfilados (delanteros bi-xenón, traseros led), unas llantas de 18” color grafito con forma de hélice de 5 radios, cristales oscurecidos enmarcados por el contorno negro de las ventanillas y suspensión rebajada.

Con esas líneas no me ha extrañado que me miren en los semáforos o que incluso en la gasolinera me hayan dicho que era un coche digno de ver.

El interior es lo mismo: italiano, y como tal el diseño está en cualquier detalle. La tapicería es de piel, de color negra en todo el coche salvo el techo y conjuga a la perfección con los detalles color aluminio de las manetas de las puertas, las salidas de aire, el volante, los pedales, salpicadero y demás instrumentación.

Los asientos son extremadamente cómodos, al principio es una sensación extraña porque es como si te “absorvieran”, pero en el momento que arrancas ya no es esa sensación, para de ser esa a ser como que el asiento está fundido con uno mismo. Se que suena raro y no, no me he fumado nada ni tengo fiebre. Nunca me había pasado eso con ningún asiento. En otros coches te notas muy recogido, pero este va un paso más allá. Cuando lo podáis probar, ya me diréis.

El volante multifunción tiene tres radios las levas incorporadas. Con éstas últimas pasa una cosa, o las amas, o las odias, en adictos estamos al 50%. Aunque me voy a mojar y voy a decir que yo soy la parte que no me gustan, me parecen muy largas y picudas en su parte inferior. Tras el volante tenemos una pantalla de ordenador de viaje y dos relojes diales analógicos.

Este Alfa Romeo Giulia cuenta con una pantalla multimedia de 8,8” que incluye navegador, el sistema de sonido, la radio, el manos libres y demás. Se maneja desde las ruletas situadas entre los asientos delanteros.

La mayoría de este coche son halagos, pero cuando se trata del espacio de las plazas traseras, hay que darle un tirón de orejas a la marca. Hay un espacio muy limitado, montar 3 personas es incómodo y poner dos sillas de bebé y un adulto es una tarea titánica. Sin embargo, las banquetas son muy cómodas y confortables a pesar de viajar con el espacio justo para las piernas. Lo que nos lleva al siguiente punto, relacionado en gran medida con esto. Los asientos no son abatibles y la apertura del maletero no es de portón, por lo que sus 480 litros de carga no se ven del todo aprovechados.

En líneas generales es un coche que nos ha dejado impresionados, no le falta nada de motor, ni en las situaciones mas exigentes. Da unas sensaciones al volante con ese nervio que tiene, que ya quisieran otros con el doble de potencia.

Estamos muy contentos de que Alfa Romeo haya puesto sus cartas encima de la mesa y sean todo ases. Siguiendo en esta línea, no dudo que volveremos a ver las carreteras llenas de coches suyos como pasaba hace unos años.