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Ford Performance Driving Experience, domando al caballo

 

Durante la jornada de prueba organizada por Ford pudimos probar los modelos prestacionales Fiesta ST, Focus ST y Mustang Ecoboost y V8.

Cuando lunes recibimos la llamada de que estábamos invitados al Ford Performance Driving Experience, la alegría se apoderó de nosotros, ya que poder gozar de todo el arsenal Performance de la marca en una sola jornada no se hace todos los días. Además, contaba con un aliciente, un sueño para muchos (y para mí), poder pilotar en circuito el nuevo Ford Mustang, sobretodo el voluminoso 5.0 V8 de 421 CV.

El escenario escogido fue el Circuito de Castellolí (Barcelona), un trazado muy variado que alterna curvas rápidas, lentas, en subida, en bajada, rectas, etc. Sin duda, el trazado ideal para disfrutar de los tres vehículos que la marca ponía a disposición de los allí presentes. La parrilla de salida estaba formada por el Ford Fiesta ST, el Ford Focus ST y el Ford Mustang (luego entraremos en los detalles de cada uno), tres de los modelos más potentes de la marca.

Antes de empezar a rodar tuvimos un pequeño briefing donde los instructores de Ford pudieron explicarnos algunos consejos o secretos para poder ser mucho más efectivos en circuito, haciendo hincapié en la frenada y la trazada de la curva. Una vez dadas las explicaciones pertinentes, era hora de conocer el circuito.

Para el reconocimiento escogimos el Ford Mustang 2.3 Ecoboost de color blanco, un modelo que cogimos con cierta reticencia (por su motor) pero que, como veréis, nada es lo que parece. El aprendizaje no duró más de media hora en la cual pudimos dar un par de pasadas a cada tramo del circuito para conocer bien los puntos de giro y vértice de cada curva, señalizados con conos. La verdad que fue de gran ayuda ya que, un servidor, todavía no había rodado nunca en Castellolí.

Finalizado el reconocimiento, era hora de pasar a la acción a través de diferentes tandas de tres vueltas cada una donde pusimos a prueba los modelos prestados para la ocasión. En todas las tandas seguíamos a un coche liebre pilotado por uno de los instructores.

Ford Fiesta ST

Fue el modelo que escogimos para dar la primera tanda y nos gustó tanto que al final de la mañana habíamos hecho tres tandas con él. El Fiesta ST monta un motor turbo de 1.6 litros que genera 182 CV (el modelo nuevo ya llega hasta los 200 CV), una potencia que no puede parecer mucha, pero que junto a un gran chasis y una puesta a punto excepcional, hacen de él un juguete más que interesante. En la primera tanda ya experimentamos muy buenas sensaciones, pero es que en las otras dos pudimos encontrar el límite del coche.

Había leído muchas bondades de este modelo y hoy puedo decir que estaban en lo cierto. El motor es muy líneal, no desfallece en ningún momento y el sonido que emiten sus escapes te animan a pisar el acelerador. Se apoya muy bien en las frenadas, aunque si lo paramos un poco de lado notaremos como la trasera se descoloca fácilmente, aunque también es cierto que ese movimiento nos ayuda a entrar mejor en la curva para luego poder salir como un tiro. Prácticamente no hay subviraje y la estabilidad en cada curva es increíble. Además, el puesto de conducción es muy bueno y los asientos firmados por Recaro se adaptan muy bien al cuerpo. Eso sí, la caja de cambios, muy buena, la he encontrado algo larga de recorrido.

Dejando de lado el Mustang V8, el Fiesta ST ha sido el modelo que más nos ha gustado, sobretodo por su puesta a punto, la cual te permite ir muy deprisa sin miedo a que pueda irse.

Ford Focus ST

A nuestra disposición teníamos la versión gasolina con motor 2.0 turbo de 250 CV y la versión diésel de también 2 litros turbo pero con 185 CV. Por tiempo y porqué iba muy solicitado no pude probar la versión gasolina (mi compañero Ferran sí lo pudo hacer) pero si caté la opción diésel que, a decir verdad, me picaba la curiosidad para ver como se movía, y la verdad que me he llevado una grata sorpresa. Para empezar, el sonido no es el de un diésel cualquiera, es más parecido a un gasolina que a otra cosa. Lo que sí que le faltan son más vueltas en el tacómetro, pero ahí no podemos hacer nada. El motor también es muy lineal y sus 400 Nm de par se notan. El empuje es muy bueno, aunque, claro, en las rectas se nos escapaba el gasolina. Aún así, si apurábamos bien la frenada y trazábamos bien la curva, todavía dábamos algo de guerra.

Eso sí, los 300 kilos de más respecto el Fiesta se notan, y mucho. El Focus ST no es tan ágil en las curvas, cuesta meter algo más el morro y en las frenadas no están efectivo. Esto siempre en comparación con el Fiesta ST, ya que por lo demás el Focus ST se muestra con chasis muy bien trabajado y una línea exterior muy llamativa y deportiva.

Ford Mustang 2.3 Ecoboost

Como decía al principio, me subía a él con cierta reticencia. No me entraba en la cabeza un Mustang con motor Ecoboost de 2.3 litros, no podía ser verdad que un Muscle Car se bajara así los pantalones. Pero qué queréis que os diga, me ha gustado. Después de cogerlo en el reconocimiento de la pista, pude volver a pilotarlo en una de las tandas. El sonido no es nada del otro mundo por tener 314 CV pero el comportamiento es su punto fuerte.

No es un motor-coche para circuito, pero si lo metes tampoco pasa nada. En nuestra tanda seguíamos a dos V8 (el del instructor y el de un compañero) y detrás venía otro V8 y un Ecoboost. Mirar si el Ecoboost se comporta bien que dejamos atrás a los que llevábamos y pudimos pisar los talones casi sin problemas a los dos V8 de delante. Cierto es que en las rectas se nos escapaban un poco, pero en las frenadas y en las curvas recuperábamos el tiempo perdido. El empuje del motor también es muy lineal, casi como si se tratase de un atmosférico.

Sin duda este Mustang ha mejorado en cuanto a dinámica pero todavía sigue siendo algo perezoso para meter el morro, igual que en la frenada donde se nota que no es un peso ligero (1.600 kilos). Aún así, la mejora es muy interesante y permite trazar mucho más rápido. La caja de cambios manual es de un recorrido muy corto y directo, aunque la dirección no es todo lo precisa que uno desearía. La tracción es muy buena y tienes que ir muy al límite para que la zaga empiece a insinuarse, incluso con los controles desactivados.

Ford Mustang 5.0 V8

Dejamos al monstruo para el final, queríamos acabar de la mejor manera posible, y así fue. La joya de la corona monta un espectacular motor V8 de 5 litros que genera nada menos que 421 CV enviados directamente al eje posterior. Sólo pudimos dar dos vueltas con él, pero nos dejó claro que su fuerza es bestial. Es un modelo salvaje, el empuje del V8 es espectacular, te deja pegado en los asientos Recaro de estilo baquet, y el sonido es increíble; es algo ronco, a lo Muscle Car, pero sin caer en la exageración.

En recta no hay quien lo tosa, pero en curva es donde pierde el tiempo debido al peso del V8, ya que hacer entrar ese morro no es fácil, pero Ford ha logrado una clara mejora en ese aspecto. Eso sí, como lleves los controles desactivados y salgas de una curva cerrada en segunda marcha, prepara las manos porque las cruzadas están aseguradas. Al contrario que en el Ecoboost, es más fácil hacer bailar la trasera, aunque si dosificamos el gas no pasará nada de lo que decimos.

Sin duda fue un auténtico sueño poder probar esta bestialidad de motor, aunque como bien he dicho antes, por relación potencia-comportamiento-diversión-precio creo que el Fiesta ST es el que sale ganador de esta jornada.

En cualquier caso, si sois propietarios de uno de estos tres modelos que os hemos hablado, tenéis abierta la puerta del Ford Performance Driving Experience ya que, al final, es un programa creador para los clientes de la marca. En él podréis conocer mejor los modelos y podréis mejorar vuestra técnica de conducción deportiva, algo esencial cuando se dispone de un vehículo con este tipo de perfil.

Ferran Mirot: La versión del Focus ST de gasolina nos dejó buenas impresiones, un motor que sube muy bien y sobretodo un excelente chasis. Lo que más me sorprendió fue el pequeño Fiesta ST, un motor rabioso y que se come las curvas como un diablo. Pero sin duda, el Mustang V8 se lleva la palma, el motor es brutal, lo cruzamos con facilidad pero es muy dócil en su control. El sonido es increíble y el par motor entra con mucha fuerza desde cualquier régimen.[/vc_column_text]

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