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Prueba Ducati 959 Panigale en circuito

La Ducati 959 Panigale es una superbike con carácter.

Cuando miras esta Ducati Panigale te atrae con su mirada y su silueta, una moto fabricada para soñar despierto. La «panigalina» como se conoce cariñosamente muestra su carácter como su hermana mayor, si no te fijas las podrías confundir pero dos elementos la delatan, el escape lateral y el basculante. He de admitir que la Panigale desde que salió al mercado, me enamoró y tenía una especial ilusión en subirme a lomos de esta máquina.

Esta Ducati la tuvimos expuesta en el salón Motoh! de Barcelona de la mano de Rubén Xaus y Motard, lo digo por los vinilos que veréis durante la prueba. Después del salón, la moto la guardamos en el garaje hasta la semana siguiente donde nos esperaba el plato fuerte, unas tandas en el Circuit de Barcelona – Catalunya.

Una mirada seductora.

Sin duda la mirada de esta 959 Panigale es espectacular, sus ópticas con tecnología LED y unas nuevas tomas de aire hacen de ella una moto especial. Su carenado frontal se completa con unos retrovisores con intermitentes incorporados. Si la delantera nos ha gustado, su parte trasera no se queda atrás, un colín perforado que ahora han copiado otras marcas como la nueva R1, deja ver unas luces muy características y llamativas.

El bastidor con estructura monocasco alberga un motor superquadro de 959cc y hacen el conjunto super esbelto. El nuevo bicilíndrico rinde 157cv a 10.500 rpm con 107,4 nm par, adopta el sistema de distribución desmodrómica con mantenimientos cada 12.000 km. La única pega para nuestro gusto es su escape lateral, es más bonito como lo lleva su hermana mayor o su anterior generación pero este cambio se debe a la homologación Euro 4.

El paquete electrónico de la 959 Panigale incluye ABS, Ducati Traction Control (DTC), Ducati Quick Shift (DQS), Engine Brake Control (EBC) y el Ride-by-Wire (RbW). Todo ello controlable por una generosa pantalla en su cuadro de instrumentos y que también lleva diferentes modos de conducción.

La 959 Panigale está equipada con un sistema de frenado delantero compuesto por un par de pinzas radiales monobloque Brembo accionadas por una bomba de freno radial. Los discos son de 320 mm de diámetro y en la parte posterior de 245 mm, también equipa un sistema ABS de última generación. Los neumáticos que calza esta superbike son unos Pirelli Diablo Rosso Corsa.

El día D ha llegado.

Por la mañana no ha parado de llover hasta las 12h, momento en el que el sol tomó el relevo para secar el asfalto del circuito. Se aproximaba la hora de salida a pista y los nervios empezaban a salir por dentro del mono. Se abre el box, el sol reluce y la Ducati 959 Panigale enciende su corazón, los nervios se van de un plumazo al subirme a ella.

Miramos que esté todo correcto y salimos del box para la pista, nos damos cuenta que el asfalto aun tiene trozos húmedos y decidimos tomarnos con calma la prueba, queremos que la 959 llegue entera.

La primera vuelta y toma de contacto con el circuito, modo Race en marcha y gas a fondo, llegamos a final de recta a 230kmh, frenamos fuerte en la ELF a final de recta, los Brembo se muestran contundentes y paran la moto sin esfuerzo. Nos cuesta un poco entrar la moto en la curva, seguramente la puesta a punto de suspensiones no sea la adecuada para el circuito.

Encaramos el curvone Renault con una buena estabilidad para llegar a la Repsol, seguimos con esos problemas pero entramos bien en la trazada. Subimos de marcha sin embrague con el Quick Shift, muy rápidamente, frenamos fuerte en la Seat para encarar la bajada y llegar a la subida de la Moreneta, una chicane en subida muy bonita de hacer. La moto es estable, el motor empuja en toda su gama y la electrónica hace su papel perfectamente.

Llegamos a la zona del Estadi, nos colamos un poco en la frenada de la recta, trazamos y una marcha más, curva lenta de derechas para entrar en las dos últimas y paso por meta. Daremos alguna vuelta más para probar su tecnología. El control de tracción evita las pérdidas al acelerar aun llevándolo al mínimo, aunque permite derrapar un poco. Me gusta mucho el Ducati Quick Shift que solo funciona para subir de marcha, es rápido y me recuerda a los cambios de MotoGP.

Las vueltas se suceden y es un placer, me siento como un niño a pesar de los problemas para entrar en las curvas, porque te tienes que pelear un poco más de lo normal para este tipo de motos. El motor es increíble, tienes potencia a todos los regímenes y está lleno de fuerza como manda la tradición en la marca italiana.

Toca entrar en box para hablar con nuestro compañero sobre sus sensaciones a lomos de esta Ducati 959 Panigale.

Conclusión.

Una superbike con carácter y nada que envidiar en cuanto a diseño a su hermana mayor. Un motor espectacular, lleno de vida y con el sonido característico de Ducati. Una parte de ciclo que seguramente no esté bien puesta a punto para esta prueba en circuito pero que asegura diversión a raudales. Una posición agresiva harán que por ciudad te canses rápidamente de ella y por su poco radio de giro. Es una moto esbelta y pequeña, radical y preciosa excepto su escape lateral. Esta 959 Panigale tiene un precio por encima de los 16.000 € y con un mundo de personalizaciones a tu alcance.